Actualmente, en el momento de transformación digital en el que se encuentran la mayoría de las empresas españolas, los directores de las mismas se encuentran con la dicotomía de elegir entre gestionar su canal digital de forma interna o subcontratar dichos servicios.
La imagen de las empresas en redes sociales es muy importante porque es la carta de presentación y el escaparate para todas aquellas personas que nos conocen a través de la red, por eso es entendible que la mayoría de los responsables de la imagen de la compañía prefieran que la definición de la estrategia y el control de publicaciones y comentarios se gestione a nivel interno, pero ¿es la decisión más acertada?
Dependerá mucho de la empresa, el sector, y la capacidad de la empresa para asumir esa carga de trabajo. Para empresas donde el elemento digital es todavía un embrión y buscan crear su imagen prácticamente desde cero, quizá la decisión más inteligente sea contratar los servicios de un departamento de Social Media con experiencia que les pueda asesora a cerca de las redes sociales donde debería estar y el camino que deberían seguir.
Para las empresas más conservadoras y reticentes a externalizar sus servicios, contar “in house” con una persona que “modere” dichas redes sociales de forma directa (publique y controle la comunicación de la empresa con los usuarios) puede ser la mejor solución si va unido a contar con el asesoramiento y el planteamiento estratégico de profesionales externos. Es decir, dejarse aconsejar por terceros que marquen las directrices y la dirección en la que avanzar, mientras que el “trabajo de campo” se hace en casa. Esto permite a las empresas aprovecharse de todo el potencial estratégico de la experiencia en el sector, siempre supervisado y asegurándose que se cuida la imagen de marca, ya que la publicación final se hará dentro de la propia empresa.
Esto no es una ley universal, y las características, nivel de formación digital y situación en la que se encuentre la empresa serán la clave para definir si es mejor contratar personal interno o subcontratar los servicios. Por ejemplo, si los valores y filosofía de la empresa están muy marcados y se cuenta con una persona muy preparada en este medio, pero el problema es la falta de personal para abarcar el gran trabajo que conlleva, quizá la decisión más acertada sea definir la estrategia dentro de la compañía y contratar los servicios de “community manager” externos. De esta forma no solo les servirán de apoyo, sino que les permitirá acceder a herramientas y analítica de mayor calidad que la que podrían adquirir de forma interna, puesto que las empresas especializadas suelen contar con potentes herramientas de medición y analítica que permitirán tener una visión más exhaustiva y mejores métricas para medir los retornos de las acciones.

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